Los Muertos de Cristo – Rapsodia Libertaria Vol. I (2ª parte)

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En esta segunda parte de la reseña, lo que vendría siendo el “Lado B” del casete, nos encontramos con una serie de temas a modo de declaraciones de principio. Sobre todo “Rapsodia Libertaria“. He escuchado bastantes temas que cantan anarquía y rebelión, anarquía y libertad, pero ninguno tan bueno musicalmente, y ninguno que diga “Oíd, mortales, el grito sagrado de anarquía y solidaridad“, con ese tono característico de los españoles, y de LMC, versionando al disco de Osvaldo Bayer “Los Anarquistas“.  A lo largo del tema se cruzan dos guitarras en dos apuntes paralelos y distintos, lo cual resulta muy agradable de escuchar -ya que uno se acostumbra a que todo lo que suena “tupa-tupa” lleva riffs nada más-, para caer luego en un delicado ritmo de batería que acompaña a una voz que nos dice “Al lamento del niño que grita dame pan, le contesta la tierra gritando, arrojando su lava el volcán“, y tras un repentino cambio de ritmo grita: “Viva la anarquía, ella nos puede salvar, del caos que nos domina y transformar la sociedad“. He aquí lo valioso del tema, decir que la a anarquía nos salvará del “caos” que nos domina, siendo que, como nos dicen en colegios y universidades, anarquía no es mas que “caos”. Es algo así como decir, prefiero el orden del caos, al caos de tu orden, muy poético lo dice el final de la canción: “arte,  paz, justicia y amor“.

Luego nos encontramos con otro gran tema: “Un mundo feliz“, que sigue con la misma calidad musical de los anteriores. Y en lo lírico no se queda atrás, atinadísimo: “¿Este es el mundo que quieren crear? ¿El mundo de la imbecilidad?”. Y son estos imbéciles lo más llamativos de la canción, porque no son sólo los “del sistema”, eso es lo bonito: LMC mira a su alrededor y escupe a quienes “juegan a la revolución” creyendo que es un videojuego, a esos que “se llenan la boca de medallas, mientras cada mañana mamá le hace la cama“. Muy pertinentes estas palabras a lo que sucede aquí en Chile. Esos tipos “puritanos” del anarquismo que juegan a ser los más perfectos, a seguir al pie de la letra un imaginario “manual de acción”, esos que satanizan al que toma coca-cola, por ser “capitalista” (y al rato se compran una Báltica o una Cristal), o a esos que “mientras millones de personas se mueren de hambre” critican y acusan a quienes comen carne. Como dice la canción, “el mas imbécil será el campeón“. Eso sí, antes de terminar, la canción nos recuerda sarcástica que “la dignidad de una persona no se mide ni por su dinero ni por su fama“.

Otra metáfora muy interesante es la de “Dios salve al rey“, -sin olvidar un tono de irreverencia y humor que dice que se acuerda de la familia real cuando va a cagar – la que nos hace imaginar que Dios existe, y que se lleva a todos sus buenos hijos: militares, banqueros y fascistas, quedando la tierra libre de esta escoria que “sólo vive a costa de la ignorancia popular“… una lástima que dios no exista.

LMC se caracterizó por aportar nuevas ideas a los típicos clichés del punk, y en este sentido, nos sorprende en “La tela de araña” (utilizando la metáfora de Durruti de la tela de araña que existe en nuestras mentes como muestra de que ya no podemos ni pensar) al decir que ya no existen los fascistas, sino que “ahora todos son demócratas“. Es una crítica dura a la democracia, nos da la bienvenida a esta “nueva democracia”, esa democracia en la que seguimos siendo esclavos, pero ahora “de primera calidad” y con otro nombre: “inmigrantes ilegales“; y donde ya no quedan guerrilleros, sino “terroristas“. Una democracia tolerante, pero que sin embargo, mata “accidentalmente” a sus disidentes y  llama “accidente” al terrorismo de Estado, como nos dice el tema “Muerte Accidental“, que habla de la muerte de un “anónimo luchador”, Carlo Giuliani, asesinado por la policía fascista italiana hace unos pocos años atrás en una marcha contra la Globalización. En cuanto al tema, el ritmo va cambiando según el relato de la historia, creando un ambiente especial para cada ocasión, y en una de éstas, sobre un suave ritmo de batería la voz de Lorenzo nos cuenta que “una rosa ha sido pisoteada por llamarse libertad“. Ante esto, LMC nos dice que “nos podrán en carcelar, torturar, pero nunca podrán callar la voz de la solidaridad“.

Y si el primer tema del disco hablaba de la muerte física, el último nos habla de otra muerte: la de estar en prisión. Y nos habla del carcelero, como un “perro fiel que guarda las llaves del infierno“, y es este infierno precisamente, el paraíso de los ricos. También cierra el tema la critica hacia la democracia que atraviesa el disco entero, al decir que este sistema “condena sus errores con jaulas para humanos“, y lanza una extraña e interésate relación entre prisión y terrorismo: mientras los dueños de la libertad y la democracia nos dicen que hay que condenar al terrorismo porque viola los DDHH, en nuestras propias cárceles estos mismos derechos se violan a diario. Teniendo en cuenta lo anterior, ¿Debiésemos condenar a la democracia entonces?

Un gran disco.

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Una respuesta to “Los Muertos de Cristo – Rapsodia Libertaria Vol. I (2ª parte)”

  1. Hermoso el cantor, infinitos mundos has recorrido por mi mente, te llevaste la angustia de vivir sin amor, aún no puedo recuperarla, te fuiste y me dejaste el amor.

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