Los Muertos de Cristo – Los pobres no tienen patria (I Parte)

Los Muertos de Cristo es otra  gran banda  que por lo mismo ha sido blanco de variadas críticas: que son inconsecuentes, que son comerciales, que cobran muy caro, entre otras cosas. Dejando de pretender de que sus integrantes sean dioses, ni militantes perfectos, hay que reconocer que es una gran banda, y que si el punk es un vehiculo de difusión ideológica, sin duda han logrado su objetivo, y éste, fue uno de sus mejores discos.

Corría el mismísimo año 2000 (sí, ese en que se iba a acabar el mundo), y de la mano de “Potencial Hardcore” nace el 4to disco oficial de la banda; disco que forma parte de la trilogía de los mejores de LMC, conformada además por “Los olvidados” y “Rapsodia libertaria I“, criterio que creo haberlo compartido con alguien más de una vez.

De partida, viene con la que considero la mejor carátula de su discografía, Como todo, tiene múltiples interpretaciones… en la barca hay inmigrantes, sobre las rocas una mujer aplastada por la barca, y en una esquina está la muerte ¿o la justicia?, o quizás las dos ¿la justicia está muerta?; la barca se rompe en su enfrentamiento contra las rocas. ¿Donde está la patria?, ¿Por qué tuvieron que huir de sus hogares? Una realidad allá en España, aquí en Chile y en todo el mundo: acá tienen que atravesar y a veces morir en el desierto; allá, atravesar y a veces morir en el mar.

Como siguiendo con la imagen de la carátula, arranca la intro de “En un castillo de papel“, con el sonido del mar. Abre una guitarra limpia, con acordes que arman una suave armonía… al tiempo, unos golpes a la batería y grita la guitarra distorsionada, nada mejor para dar paso a una voz que canta: “mi mente emprende un viaje sin final, rompiendo las fronteras de lo irracional / una lucha tras la lucha, mi amante es la soledad / en frente un vacío, ¿mi enemigo donde está?”, sobre una masa rápida y pesada de acordes que dan fuerza y energía a lo que se canta. Parece una alucinación, si se atiende bien la letra: una mente que viaja más allá de lo irracional, luchando, sin más compañía que la soledad, para luego darse cuenta que sólo está frente a un vacío, y el enemigo, ¿donde está?. Para eso está el coro, que al más puro estilo de LMC, a modo de diálogo canta “en un castillo de papel me encontrarás“. ¿Cuál es ese castillo, la patria?. Sea como sea, “si comprendes lo que es la libertad, tu patria inventada en la hoguera quemarás”. No es novedad el alto contenido ideológico de esta lírica, toda vez que hablamos de LMC; porque, efectivamente, nos dice la banda “nacionalismo es fascismo“; porque, “¿de quiénes son las tierras que pretendes alambrar?”; y porque, ¿qué otra cosa podría ser un nacionalismo que por defender los intereses de un estado “quita la vida al emigrado, a los sin techo, a sus hermanos“, a esos pobres, que no tienen patria? Lo anterior es la idea central de la lírica del disco, por algo se llama “los pobres no tienen patria”, ya que es un disco dedicado a lanzar bombas de sonido en contra de esas estructuras a las que llamamos “patria”, “nación, y “estado”.

Latinoamérica“, tiene una intro espectacular, con vientos, cuerdas, percusión… que tratan de ambientar la imagen latinoamericana; pero hay algo interesante, el “corte” que da inicio al ritmo fuerte no es ni la guitarra, ni la batería -como suele ser-, sino que los mismos bronces, para caer luego en el revoltijo de tarros y cuerdas característico de la banda. La voz habla de una tierra regada por sangre y lágrimas, sedienta de venganza contra la “dictadura oculta tras la cortina democrática“, contra los “cañones de la patria” que regaron con sangre la tierra campesina, esta tierra “anestesiada por las migajas de occidente“, porque Latinoamérica muchas veces sueña con ser como Europa, e incluso, a veces más, como la misma “águila imperial” que la destroza (en un tema sobre Latinoamérica no podía faltar).

Abre los ojos”, sigue con la misma estructura musical de las introducciones lentas y un desarrollo más vigorizado. El juego de acordes suena bastante bien, y el sonido de la gaita vasca se agradece. En la lírica, una historia conocida “enterradas las ideas, ¿para qué vas a luchar“, mejor “únete a la nueva danza de la moda neoliberal“. Y es cierto, pareciera ser una moda… Pero aunque parezca todo solucionado, aunque nos digan que “la miseria es parte de tu imaginación“, no deja de ser eso: sólo un parecer, porque “los nuevos pacifistas visten de militar” (mentira, ningún ejército defiende la paz); porque los ecologistas cobran a fin de mes; porque que los hijos del obrero “vayan a la escuela, tengan coche y televisión“, no significa que haya terminado la explotación (¿recuerdan el dicho “pan y circo”?); porque “la derecha ahora es de centro” (y votan por el No). ¿Tanto cuesta mirar un poco más allá? “Abre los ojos / qué sentido tiene la vida cuando muere la dignidad / rompe el espejismo de esta falsa realidad“. Un tema bien logrado, y que al final del disco se repite en versión folk.

Luego, con una armonía que suena bastante alegre y a la vez huele a ironía, suena “El charlatán“, que trata del “chico progre y liberal, alternativo, radical“, que no hace más que “criticar en la barra del bar“, y que al pasar los años se le quita todo lo alternativo y radical, para terminar sentado el sillón presidencial de la oficina de papá. Para qué hablar de “En el corredor“, una de las mejores canciones de la banda, sobre el tema carcelario. Un tema candente, sin duda, acá en el Chile unido contra la delincuencia… notable la línea “yo era un niño inocente, de un barrio pobre y marginal, y ahora soy un delincuente, me educó la sociedad“. La música tampoco se queda atrás, sobre todo por la intro, y la conversación entre dos guitarras que viene tiempo después; la batería rápida, certera, coordinada, como si estuviera persiguiendo a las guitarras, y el efecto “doble-bombo” le da la fuerza justa que necesita la voz que canta “abajo los muros de la represión, revienten las rejas de la marginación” – sin guitarras ni nada-, para luego dar paso a la guitarra y seguir “…que vuelen mis sentimientos libres bajo el sol, que vuele por el mundo la voz de los sin voz…”. Otro clásico, sin duda…

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Una respuesta to “Los Muertos de Cristo – Los pobres no tienen patria (I Parte)”

  1. Exelente iniciativa y muy buenas reseñas de los discos, muchas cosas que no le habia prestado atencion. me gusto la interpretacion de la caratula de los muertos.

    Estare atento a tu blog

    nos vimos

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