Skalariak – Klub Ska

Otra de las reseñas antiguas, sobre una banda que ahora en verano se hace imposible no escuchar: Skalariak.  Skalariak es una banda que ha sabido mantenerse vigente sa través del tiempo, y mantener asimismo un núcleo lírico y musical permanente. Este disco, en particular, es uno de mis favoritos. Ésta es la reseña, escrita allá por el 2006.

Al hablar de Skalariak, hay que tener presente que su discografía en sí atiende a un concepto.  El primer disco, “Skalariak”, sería la presentación de la banda; el segundo, “Klub ska”, una presentación del universo ska; y “En la calle”,  traslada la lírica de la banda desde el universo ska, a la calle, la “calle ska”. Teniendo en cuenta lo anterior, éste, su segundo disco, me parece mucho más trabajado lírica y musicalmente que el primero, pero no por eso necesariamente mejor.

El disco parte con temas bastante fiesteros, con letras relativamente livianas como “Puto alcohol”: “puto alcohol, te toca los cojones (u ovarios), no puedes escapar, nadie te puede parar”. Luego, con el tema “Uníos”, la lírica se inclina hacia la política, a la política como forma de organización de base contra el estado actual de las cosas: “necesitas ayudar, contra la sin razón, a vez a tu alrededor / organiza en tu local, la primera reunión de la organización. Uníos a la acción, uníos a la unión”, una canción que resulta particularmente emotiva y nostáligca para todos quienes hemos participado alguna vez en alguna organización de base, o colectivos político-culturales.

Siguiendo la línea cronológica del disco, luego vienen dos temas bastante sentimentales, pero con gran fuerza. El primero es  “Sólo vivir”. Un excelente tema, que perfectamente puede definirse como una canción de amor, pero un amor sincero, verdadero; ya que si bien, se trata de desamor, la voz no le dice a la destinataria “maldito amor”, ni “maraca conchetumare”, ni nada por el estilo, simplemente: “Y es así el fin, porque yo amo a la vida, no me va sufrir, voy a lanzarme a volar, sin ti (…) por fin sin ti seré muy feliz”, para descargar el clásico “y volaré sin tu calor, mi hojita maría me alegra el corazón”. Nada mejor, ante penas de amor, el remedio no es la evasión, sino la alegría, y qué mejor que alegrar el corazón con un poco de hierba. El otro tema es “Huyes”. Un clásico, la banda sonora de todo aquél que no quiere saber nada de la contemporánea realidad. Una canción que dice que, aunque a veces no se puede cambiar la realidad, el único camino no es la evasión, sino también un cambio en la percepción: “otra percepción de la vida, te ayudará, otra percepción de la vida me muestra que nada es verdad”, y cómo no, mucho mejor en soledad, la mejor amiga del pensamiento: “Que te dejen pasar un rato en soledad, que te dejen pensar un rato por que sientes gran malestar”. Es un tema con una atmósfera, muy especial: tiene olor a viaje (“huyes a otro lugar…”), pero no necesariamente físico, sino sentimental, sensorial: “escuchar un disco barato en soledad, huyes a otro lugar”.

En “Neska reggae” nos encontramos con un tema bastante simple, una balada del amor entre la música y la hierba “bajo una nube se mueve, de un lado un neska reggae, sobre ella si que bien huele, la música invita a fumar / sus ojos brillantes tienes, los pies pesados están…”. Otro tema digno de destacar sería “En mi escarabajo rojo”, cuya lírica y armonía continúan con el olor a viaje: “estupendo el aroma, se respira el aroma, en mi escarabajo rojo / la carretera es liberación…”, todo aquél que entienda que viajar no es moverse de un lugar a otro, entenderá esta canción.

Musicalmente uno de mis favoritos del disco es: “Maldita tu suerte”, con ese sabor mezclado entre ska, reggae, y música circense, que Skalariak tanto sabe a ser. Líricamente tampoco se queda atrás: “Tanto sufrieron por una y otra bandera / Esta es nuestra maldición / El nuevo reparto del mundo trajo una guerra / Así despertaba un pueblo que ya no tolera, como así las conciencias del mundo contra el ladrón”.

Así comienza a prepararse el final del disco con el fiestero “A buen ritmo”, que como tantos otros temas de la banda, bajo un alegre ritmo se desliza una lírica no tan alegre: “No puedo estar peor, tengo muy mala cara, no he nacido ara este mundo, me ahoga el dolor / Y ya se que voy a hacer, ante nada rendir, hay que despabilar y sacar el orgullo para sobrevivir”. Pero como acostumbra Skalariak, si todo va mal, no es para echarse abajo: “Por aquellos, los que me quieren ver bien muerto, por ellos viviré todavía mucho tiempo”. Minutos después se viene uno de los clásicos del disco: “Pide perdón”, que cuenta con una bella melodía, sobre la cual se extiende una nostálgica poesía: “Y quieren preservar la paz, sacrificando nuestra libertad. Y nadie pide perdón a un pueblo, a una nación, a una cultura, a un idioma, a la población…” Y como siempre, el disco termina con el tema que lleva su mismo título, en este caso el instrumental llamado “Klub Ska”, una mezcla entre reggae y ska nuevamente, bastante agradable, con olor a nostalgia, y con sabor a fin de disco, que por cierto, es verdad.

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